Tribuna de Laurent Fabius sobre Francia y la OTAN [fr]

Francia y la OTAN: Tribuna de Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores

(International Herald Tribune - 5 de diciembre de 2012)

Con motivo de la última cumbre de la OTAN en Chicago, inmediatamente después de haber asumido sus funciones, el Presidente de la República dio a conocer su visión del lugar de nuestro país en Alianza Atlántica: Francia es un aliado que ejerce su responsabilidad de miembro fundador, comprometido al servicio de valores comunes, pero que no duda, si fuere necesario, en hacer valer de manera leal sus diferencias. Esta posición se ajusta a la que habíamos defendido, en particular, en el debate de 2009 sobre la reintegración de Francia en el comando integrado: aliado sí, alineado no.

Francia es, en efecto, un socio clave dentro de la Alianza, en el plano militar, político, financiero y tiene la intención de mantenerse así. Cuando se toma la decisión de actuar, Francia asume sus responsabilidades: fue por cierto François Mitterrand quien, a partir de 1993, decidió el despliegue de fuerzas francesas en operación bajo la bandera de Alianza. En 2009, no aprobamos el retorno en el comando integrado, pero de ninguna manera se trata de organizar un vaivén permanente y salir hoy día no tendría mucho sentido. Debemos, por el contrario, procurar que nuestro retorno, ya oficializado, no se traduzca ni por una banalización de nuestra Política Exterior, ni por una alteración de nuestras capacidades de decisión y acción, sino por el contrario por un aumento de nuestra influencia y nuestras capacidades.

Por ello, Francia desempeñará plenamente el papel que le corresponde en una organización cuya primera misión es permitir a las democracias, que comparten valores e intereses, organizar eficazmente la interoperatividad de sus ejércitos garantizando al mismo tiempo su defensa colectiva.

El informe que Hubert Védrine acaba de presentar al Presidente francés sobre el lugar de nuestro país en la OTAN constituye una contribución en extremo útil en los trabajos de la comisión del Libro Blanco encargado reflexionar sobre las orientaciones de nuestra política de defensa y seguridad. Este informe se inscribe en estas mismas orientaciones y destaca en particular una doble necesidad: fortalecer nuestra influencia en la Alianza, en donde debemos mostrarnos vigilantes, y ser más voluntarista para construir la Europa de la defensa.

Estas recomendaciones son pertinentes. Con el fin de ponerlas en marcha y optimizar el papel de la OTAN en el mundo nuevo que la rodea, nuestra política debe fijarse por lo menos tres objetivos.

1) La OTAN debe seguir siendo para Francia un instrumento privilegiado de la relación transatlántica, en nombre de valores e intereses que compartimos entre europeos por una parte, estadounidenses y canadienses por la otra. La OTAN es el marco natural para el compromiso común de nuestras fuerzas con los estadounidenses. En este contexto, Francia actuará para proseguir la reforma de la Alianza con el fin de hacerla más eficaz. Nuestro país seguirá asumiendo sus responsabilidades dentro de la OTAN, conservando al mismo tiempo la autonomía de sus decisiones fundamentales: para la puesta en marcha de su disuasión nuclear; para el retiro - ya operado - de sus tropas de combate fuera de Afganistán; para el desarrollo de un dispositivo de defensa antimisil de la OTAN - al respeto del cual, desde la última Cumbre de Alianza, el Presidente de la República indicó sus condiciones, endosadas por los otros 27 Jefes de Estado o de Gobierno -; y, de manera más general, para conservar el libre uso de sus fuerzas así como para el desarrollo de la Europa de la defensa que es indisociable del proyecto de Unión política. Francia seguirá también trabajando en el fortalecimiento de todos los ámbitos de cooperación entre la OTAN y Rusia que, para nosotros, es un socio inevitable en distintos ámbitos como Afganistán, la lucha contra la piratería o contra el terrorismo.

2) Debe llevarse a cabo una reflexión serena sobre una nueva división de las responsabilidades de seguridad y defensa entre europeos y estadounidenses, propiciada por la reelección del Presidente Obama. Estados Unidos necesitan un aliado europeo fiable, capaz de asumir todas sus responsabilidades. La crisis libia puso de manifiesto que los europeos podían tomar parte en la gestión, exitosa, de un conflicto. Asumimos la parte esencial de los riesgos, de las responsabilidades y de las contribuciones militares. Pero esta crisis también mostró que teníamos todavía necesidad del apoyo de Estados Unidos. A condición que disponga - no es todavía el caso en la actualidad - de capacidades necesarias, es la Unión Europea, como tal, quien debería actuar cuando los intereses de seguridad de los europeos están en juego, en primer lugar. Dentro de algunos meses, la Unión deberá desempeñar por ejemplo todo el papel que le corresponde, en apoyo a las Naciones Unidas, para ayudar a Malí a recuperar su soberanía y a luchar contra el terrorismo. Por la misma razón, convendría reflexionar desde ahora, sobre las responsabilidades que deberá asumir al lado de las futuras autoridades sirias.

3) Las acciones lanzadas en favor de la Europa de la defensa deben proseguirse. La OTAN puede aportar su contribución pero corresponde ante todo a los europeos trabajar entre ellos. Este proyecto es coherente con nuestros esfuerzos para que la Unión Europea se dote de una política exterior articulada con medios para decidir y realizar. Desde ahora, debemos actuar en este sentido, a pesar de que nuestro país, movilizado estos últimos años por su regreso al comando integrado de la OTAN, se ha mostrado más bien parsimonioso en los medios consagrados a la Europa de la defensa. Vamos a proseguir el trabajo de convicción con las instituciones y el conjunto de nuestros socios europeos, incluidos los británicos. Con el Ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, fuimos los anfitriones recientemente de nuestros colegas alemán, italiano, español y polaco para avanzar, haciendo un llamado a todos los Estados miembros para unirse a nosotros en la elaboración de este proyecto, en cooperación con nuestros principales socios, y entre ellos naturalmente la OTAN.

El conjunto de estas orientaciones debe permitir a Francia garantizar su independencia y sus capacidades de acción en un mundo nuevo, en un momento en el cual nos encontramos sometidos a fuertes dificultades presupuestarias. Podemos así seguir siendo una “potencia de influencia” cuya voz se espera, se escucha y se respeta./.

(Traducción: Embajada de Francia en México)

- Ministerio de Asuntos Exteriores

- Herald Tribune - New York Times

Última modificación: 07/12/2012

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