Entrevista del embajador con La Vanguardia [fr]

Entrevista del embajador con Enric Juliana, en La Vanguardia

“España es cada vez más decisiva en la Unión Europea”

Podemos empezar hablando, si le parece, de la reciente elección del nuevo presidente del Eurogrupo, puesto al que aspiraba la ministra de Economía del Gobierno de España, Nadia Calviño, con el apoyo de Francia, entre otros países. Flota un ambiente de decepción en España…

Una decepción que se puede entender perfectamente, España había presentado una excelente candidata, con ideas muy claras sobre la integración de la zona euro. Hablar, como han hecho algunos periódicos, de fracaso español me parece ridículo. Me ha parecido sorprendente que en España algunos se felicitasen de este desenlace, teniendo en cuenta que Nadia Calviño reunió el voto de países que suponen el 80% del PIB de la zona euro. Afirmar que Calviño ha perdido por representar a un gobierno ‘social-comunista’ me parece un delirio de pura política interior, que no corresponde en absoluto a lo que se piensa en Europa. Esperemos que la elección del candidato irlandés no signifique una visión menos integrada de la zona euro y menos favorable a la tasa Google a la armonización fiscal, que necesitamos más que nunca.

¿Un mal presagio para la aprobación del plan de recuperación europeo?

No. Recordemos que en el Consejo Europeo se toman decisiones por unanimidad o por mayoría cualificada y no por mayoría simple, sin ponderación del voto según el peso de cada país, como es norma en la elección de la presidencia del Eurogrupo [conferencia permanente de ministros de Economía de la zona euro]. Respecto al nuevo presupuesto plurianual de la Unión Europeo y el plan de recuperación ante las consecuencias de la Covid-19, hay en estos momentos una mayoría cualificada muy fuerte alrededor de las propuestas que comparten los cuatro países más poblados de la Unión. Hay un pronunciamiento muy claro de Alemania con una visión europea muy definida, muy articulada y muy bien argumentada de la canciller Angela Merkel. Como Presidenta de la Unión para este semestre, la señora Merkel ha pronunciado en las últimas semanas dos grandes discursos ante el Parlamento Europeo y el Bundestag.

¿Es optimista ante la reunión extraordinaria del Consejo Europeo que tendrá lugar a finales de esta semana en Bruselas?

Si, porque hay que serlo. Por varias razones. No podemos salir de esta crisis sin una respuesta europea muy articulada, que incluye el presupuesto plurianual, que siempre es una de las negociaciones más complejas de la Unión, y el programa de recuperación. Se van a necesitar muchos esfuerzos mancomunados. La determinación de la señora Merkel me parece muy fuerte y tiene un apoyo francés total. También tiene el apoyo de otros países importantes, como ha quedado claro con el reciente encuentro en Madrid de los presidentes Pedro Sánchez y Giuseppe Conte.

¿Qué papel juega Francia en las negociaciones en curso? Francia no se alinea totalmente con los países del Sur. Su ubicación es el eje franco-alemán. Francia bascula.

No. La relación de Francia con los países del sur es excelente. Hay muy buena sintonía en estos momentos entre Francia y España como ha quedado de manifiesto durante la reciente visita a París de la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. A su vez, nuestra relación con Alemania es muy fuerte. No basculamos, estamos donde la geografía colocó a Francia, con esa gran frontera con Alemania, que durante siglos fue frontera de guerras y que hoy es símbolo de unidad. El planteamiento de Francia pienso que es claro: más integración europea. Más soberanía europea. Este concepto -más soberanía europea-, que ya figuraba hace tres años en los discursos del presidente Emmanuel Macron, hoy es entendido por todos. Objetivo: una Europa relevante en un mundo mucho más complejo.

Los tiempos del plan serán fundamentales. Quizás se presta poca atención a este aspecto.

Si totalmente. Es necesario ir adelante los más rápidamente posible. Hay que decidir en julio. Esos países que se califican a sí mismo de “frugales” –por cierto, una manera muy positiva de definirse a sí mismos- no quieren darse cuenta que sus economías no pueden funcionar sin un gran mercado único, en el que Francia y los países del sur tienen un peso decisivo. Este es el dato que ha captado inmediatamente la inteligencia política de la canciller Merkel.

Recientemente usted ha expresado públicamente su perplejidad ante algunos tonos del debate político español.

Me preguntaron si alguien había entendido en Bruselas o en París el memorándum presentado por un gran partido de la oposición sobre las supuestas violaciones de las libertades fundamentales y los derechos constitucionales de los españoles durante el estado de alarma. Y respondí que alguna gente, al leer esa noticia, seguramente había pensado que era un bulo o una broma. Y no lo retiro. No es injerencia. No es injerencia porque el debate sobre los asuntos europeos nos atañe a todos. Contesté como embajador de un país amigo de España. Por ejemplo, felicitarse de un “fracaso de Sánchez” en la candidatura de Calviño me parece muy triste como actitud. Me parece una falta de visión de Estado y de ambición nacional. España tiene un papel más decisivo que nunca en la Unión Europea. España no es un país periférico en Europa. La posición de España es fuerte. Como representante de un país amigo, tengo la obligación de decirlo. Por eso no entiendo algunas tonalidades del debate público español. Y añadiré algo más. No me parece aceptable que el señor Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo, un “genio político” que ya conocemos después del fracaso de su candidatura para presidir la Comisión Europea –lo puede transcribir así-, se exprese sobre la necesidad de influir desde el ámbito europeo sobre la implementación del programa de coalición español: eso sí que es una injerencia. Los españoles han votado y tienen un Gobierno elegido democráticamente.

La situación en el Mediterráneo es cada vez más complicada. La cadena de tensiones en el norte de África se está acentuando de nuevo. La competición por el control de Libia es cada vez más tensa. ¿Debemos estar preocupados?

Preocupados, pero sobre todo cuidadosos y decididos a ayudar mucho más a los países del sur del Mediterráneo, sí. Son economías frágiles, con situaciones políticas tensas. Debemos ayudar más a Marruecos, Argelia y Túnez. Es obvio que en Libia se ha abierto un agujero terrible, una guerra civil de hecho, con muchas intervenciones exteriores, con una posición francesa que es muy clara y que nunca ha cambiado, que es a favor del diálogo nacional entre el Gobierno de unión [el Gobierno de Unidad Naciona, con sede el Trípoli, presidido por Sayez al-Sarraj] y las fuerzas que ahora le combaten. Nosotros no damos ningún apoyo al general Haftar [Jalifa Haftar, jefe del autoproclamado Ejército Nacional Libio, con sede en Bengasi]. Apoyábamos a Haftar cuando combatía al Isis [Estado Islámico] en nombre del gobierno libio. Hay dos países que claramente quieren intervenir en Libia, a través de mercenarios y facilitando el contrabando de armas, que son Rusia y Turquía. Hablamos con Rusia, pero siempre es más complicado hablar con Turquía. Esa es la verdad. Por ese motivo hace unos días Francia se retiró de la fuerza naval de la OTAN que vigila el Mediterráneo [Operación Sea Guardian], porque nos hallamos enfrentados a un buque turco que protegía un cargo de armas y que amenazó con disparar contra una fragata francesa, tenemos pruebas documentales de ello. No es aceptable un comportamiento así de Turquía, que también forma parte de la OTAN. El presidente Macron se ha expresado de manera muy clara al respecto. Si somos una alianza, estos comportamientos son inaceptables.

¿Qué opina de la situación en Catalunya?

Un embajador de Francia en España no puede ser indiferente a lo que pasa en las comunidades autónomas más grandes de España, sobre todo si son fronterizas con Francia. Por tanto nos interesamos mucho por Catalunya y Euskadi. Nos interesamos, desde una posición muy firme y muy clara, que nunca cambiará: nuestro apoyo total a la unidad territorial y constitucional de España. También en este punto quiero subrayar la visión europea. El desafío de la soberanía se plantea ahora a nivel europeo. Debemos trabajar por una soberanía europea. No creemos que hoy sea el momento de las micro-soberanías, no creemos que sea este hoy el sentido de la Historia. Una mayor fragmentación de Europa no puede ser hoy el objetivo de los europeos. No queremos interferir en los debates internos españoles. España deberá resolver sus problemas territoriales a través del diálogo. La idea de la mesa de diálogo nos parece positiva y esperemos que unas próximas elecciones clarifiquen la situación en Catalunya, porque no siempre es fácil descifrar la situación política catalana.

Última modificación: 14/07/2020

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