Entrevista del Ministro para Europa y de Asuntos Exteriores en Ouest France (19 de septiembre de 2021) [fr]

Desde el miércoles por la tarde y el anuncio del acuerdo entre las naciones americana, británica y australiana, manifestó firmemente el enojo francés, hasta llamar a consultas a los embajadores en Estados Unidos y en Australia. ¿Qué va a pasar ahora

El hecho de llamar a consultas a los embajadores es un acto grave que lleva implícita la crisis actual, pero también es una voluntad de aclarar, de conseguir explicaciones reales, y por tanto de valorar las consecuencias estratégicas de lo que se anunció el 15 de septiembre. Este domingo por la tarde, recibiré a los dos embajadores que han vuelto a Francia con este fin.

Queremos aclaraciones y explicaciones. En este punto, no se ha fijado aún fecha de regreso. Efectivamente, el asunto no solo trata de una ruptura de contrato de armamento. Exige sobre todo unas profundas reflexiones sobre cómo concebimos nuestras alianzas y sobre el tipo de estrategia que queremos desarrollar en la región del Indo-Pacífico. Va más allá de solo una relación industrial.

¿Qué encuentros tiene previstos en Nueva York, donde acudirá desde el próximo lunes para asistir a la Asamblea General de la ONU?

Desde ya el lunes por la tarde, plantearé este asunto con mis 26 colegas europeos en Nueva York. Muchos países europeos nos transmitieron su estupefacción. Teníamos la idea de abordar varios asuntos: Afganistán, la crisis en Bielorrusia, pero obviamente, la crisis australiana y la ruptura del acuerdo sobre los submarinos tendrán su lugar durante la reunión.

No se trata únicamente de un asunto franco-australiano, sino de una ruptura de confianza en las alianzas, con nuestros aliados, así como del posicionamiento de cada uno en cuanto a la estrategia indo-pacífica. El mismo día en que se hizo público el acuerdo americano-australiano, la Unión Europea publicaba su propia estrategia indo-pacífica. Así que hablaremos de ello.

¿Con quién más se reunirá?

Me reuniré con mi homólogo indio Jaishankar. Hasta ahora, los tres, con Australia, estábamos llevando a cabo un trabajo sobre toda una estrategia indo-pacífica, tuvimos varias reuniones de trabajo. Se había previsto una reunión de los tres, esta semana, con mi homóloga australiana Marise Payne: esta reunión se celebrará solo con India, por motivos evidentes.

Por otro lado, también me reuniré con mi colega indonesio. Por fin, supongo que en los pasillos de las Naciones Unidas, me cruzaré con el secretario de Estado de los Estados Unidos Antony Blinken, pero ahora mismo no se ha fijado ninguna cita.

¿Se supone que Emmanuel Macron y Joe Biden deberían hablar esta semana?

Así es.

Estos últimos días mencionó también las consecuencias para la OTAN. ¿Podría dar más detalles?

Lo que ha ocurrido es una ruptura de confianza. Una alianza que funciona es una alianza en la que los socios se respetan unos a otros y donde se implementa una estrategia compartida. Precisamente ahora estamos preparando la definición de un nuevo concepto estratégico que debe ser objeto de reflexiones en las que participamos de forma muy activa y que, en la cumbre de Madrid en la primavera de 2022, deberían dar lugar a un reajuste de las relaciones y de las responsabilidades dentro de la Alianza entre ambos lados del Atlántico. Se trata pues de una incitación a la aclaración.

¿Y para la Unión Europea?

De forma paralela, la UE debe conseguir diseñar lo que llamamos una «brújula estratégica», un Libro Blanco de Seguridad y Defensa Europea. Tenemos que definir nuestras ambiciones, nuestra determinación, nuestros medios, nuestras prioridades, nuestros retos de seguridad, los nuestros como europeos.

Tendremos que unificar estas orientaciones - que se decidirán bajo la presidencia francesa la UE, que se iniciará el 1 de enero -, con el nuevo planteamiento estratégico de la OTAN. Por tanto, estamos entrando en una fase de profunda reflexión sobre los retos de seguridad y sobre la forma de defender nuestros propios intereses y aseverar nuestra soberanía europea.

¿Qué opina de las últimas declaraciones gubernamentales australianas según las cuales hace tiempo que avisaron de que los submarinos franceses ya no respondían a sus necesidades?

Fui el signatario por parte francesa de este acuerdo. Negociamos su contenido entre 2014 y 2016. La solicitud australiana era una solicitud de seguridad frente a las amenazas exteriores, en particular las chinas, al mismo tiempo que querían alcanzar la soberanía. Lo que significaba que habría al mismo tiempo entrega de 12 submarinos, siguiendo un calendario que empezaba a principios de los años 2030 hasta 2050, y de forma paralela transferencia de tecnología. Jamás los australianos nos comunicaron su deseo de hacerse con la propulsión nuclear, jamás, incluso cuando les hicimos explícitamente la pregunta estos últimos meses en el marco de nuestros intercambios. Se consideró que el tipo de submarinos que se propuso tenía un rendimiento extremadamente bueno ya que se trata de submarinos de clase oceánica, es decir que tienen una grandísima capacidad de alcance, a pesar de que sean de propulsión clásica.

¿Sigue considerando que ha sido traición?

El pasado 30 de agosto, los dos Ministros de Asuntos Exteriores y los dos Ministros de Defensa australianos y franceses mantuvimos una reunión. Esta es la declaración que hicimos cuando finalizó: «Ambas partes se han comprometido a intensificar la cooperación en el ámbito de las industrias de defensa y a mejorar su capacidad máxima en la región. A este respecto, los Ministros subrayaron la importancia del programa de los futuros submarinos.» Esto fue quince días antes de la ruptura. Por tanto, cuando digo que hubo duplicidad no son solo palabras. Quince días después, nos avisaron una hora antes de que Australia tenía la intención de romper el contrato.

¿Piensa que el acuerdo que firmó Australia atiende mejor sus necesidades?

Por ahora es un proyecto de proyecto. De hecho, se tiene que dar comienzo a unos estudios que durarán 18 meses para fijar una hoja de ruta que permitiría entonces a Australia equiparse con submarinos nucleares. Creo que hay un auténtico salto hacia lo desconocido. Lo que es sorprendente es que los australianos argumentan haber roto el acuerdo por el rápido empeoramiento de la amenaza china. Pero en realidad, siguiendo el calendario que se anunció de forma oficial, no veo cómo los australianos podrán equiparse de submarinos nucleares que fuesen de su propiedad antes de principios de los años 2040.

Se mencionó la hipótesis de préstamos de submarinos americanos que ya están construidos.

En ese caso se trata de alineamiento. Es integración pura y dura de Australia como suplementario en el sistema militar americano. Eso no se puede llamar alcanzar soberanía. Es una posible elección. Además, para llegar a dominar su propia estrategia naval, es imprescindible contar con personal técnico, ingenieros que sean verdaderamente competentes en todas las tecnologías nucleares, pero a día de hoy, no es el caso en Australia, ni a nivel civil, ni a nivel militar.

¿Qué opina de esta nueva alianza de por sí?

La declaración común se adopta dentro de una lógica de estrategia indo-pacífica que prioriza el enfrentamiento, incluso el enfrentamiento militar, sin molestarse con las cuestiones de soberanía. Nuestro razonamiento, y el de Europa - que era el que estábamos desarrollando también con los australianos - es el de desarrollar una estrategia indo-pacífica - si bien basada en una competencia fuerte, sin subestimar la estrategia de rearme actual de China y sus intenciones ofensivas - que ofrezca a todos los actores de la región indo-pacífica un modelo alternativo al modelo chino, que integre tanto la dimensión medioambiental, la dimensión de seguridad, la conectividad en el transporte, la dimensión comercial, la dimensión militar y de libre circulación en ese espacio marítimo en el que está en juego el 60 % del PIB mundial.

Ahí es donde tenemos el 93 % de nuestra zona económica exclusiva, nosotros, Francia también somos una Nación del Indo-Pacífico. Pero nos situamos en un modelo distinto del de esta nueva alianza militar. No subestimamos la magnitud de la competencia, de la competición con China que puede ser inmisericorde, la gran vigilancia que debemos mantener, pero evitamos dar prioridad a un enfrentamiento militar, a fin de reunir en nuestra estrategia a todos los países que quieran unirse a nosotros, respetando la soberanía de los países socios.»

Última modificación: 08/02/2022

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