Celebramos la jornada franco-alemana con España [fr]

En el marco del quincuagésimo séptimo aniversario del Tratado del Elíseo y el primer aniversario del Tratado de Aquisgrán, se organizó una recepción, en la Residencia de Francia en España, el miércoles 22 de enero. El evento contó con la participación del presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas.

Ese mismo día, el embajador de Francia, Jean-Michel Casa, y su homólogo alemán, Wolfgang Dold, publicarón una Tribuna en La Vanguardia.

JPEG

Alemania, Francia y España, un motor fuerte para Europa

Franceses y alemanes celebramos hoy el 57.º aniversario del tratado del Elíseo, que selló el milagro de la amistad franco-alemana. ¿Es motivo de celebración? Pero ¿no se ha calado el motor franco-alemán? Es lo que muchos se preguntan en la actualidad. ¿Acaso tiene fuerza aún la amistad franco-alemana 75 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, después de dar por terminada una acérrima enemistad de siglos?

Sí la tiene: hace un año, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, y la canciller federal, Angela Merkel, suscribieron el tratado de Aquisgrán, que continúa desarrollando los logros del tratado del Elíseo de 1963 y permite a los ciudadanos y ciudadanas vivir de modo concreto la amistad franco-alemana. Con él, nuestra cooperación se ha estrechado aún más.

Esto no quiere decir que siempre estemos de acuerdo en todo desde un principio. Pero en general, para nuestros dos países es tan esencial nuestro compromiso conjunto con el proyecto europeo que siempre trabajamos intensamente por una fórmula conjunta, un resultado razonable para todos.

Con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, España adquiere un peso aún mayor

Quien mida las relaciones franco-alemanas en función de la actual situación política global o de determinadas declaraciones no ve lo fundamental: desde el final de la Segunda Guerra Mundial, nuestros dos países han podido alcanzar un entretejido institucional, anclar un acto reflejo franco-alemán en las mentes, una confianza desvinculada de la coyuntura política de cada momento. El hecho de que queramos llegar y, por lo general, lleguemos a un acuerdo es el acto reflejo franco-alemán; por así decir, el ADN de nuestra amistad. Ese diálogo permanente es, en esencia, el estado normal entre Berlín y París. Este largo camino, que desde 1945 hemos recorrido el uno hacia el otro y juntos, nos llena de mucho orgullo.

No obstante, el eje de la amistad franco-alemana es y seguirá siendo la Unión Europea. “Europa es la solución”, escribió en este periódico Enric Juliana hace unas semanas de cara al nuevo Gobierno. Eso mismo se aplica a Alemania y Francia.

Con el tratado de Aquisgrán nos hemos posicionado claramente en favor de una Europa fuerte, con capacidad de futuro y soberana, en la que las fronteras desempeñen un papel cada vez menor. Así, el tratado intensifica la cooperación transfronteriza entre las regiones. Nos hemos comprometido con la neutralidad climática de Europa en el 2050, hemos intensificado nuestra cooperación en materia de seguridad y defensa europeas y hemos acordado dar un nuevo impulso a las reformas europeas en el ámbito de la migración y del asilo.

El alto representante Josep Borrell lo dijo muy atinadamente siendo aún ministro de Exteriores de España: “La pareja franco-alemana es irrenunciable para Europa, pero no suficiente”. El motor de la Unión Europea no pueden conformarlo únicamente Alemania y Francia; es más, queremos y debemos cooperar aún más estrechamente con socios como España en una Europa ampliada para poder avanzar en el proyecto europeo conjunto. ¡Y es que Europa necesita más España!

El diálogo permanente es el ADN de nuestra amistad, el estado normal de la relación entre Berlín y París

Como embajadores de nuestros países en España, hemos puesto grandes esperanzas en el nuevo Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, España adquiere un peso aún más fuerte. Con su ciudadanía tradicionalmente europeísta, para nosotros es un socio irrenunciable, pues mira hacia el futuro. Estamos trabajando en que, en nuestras relaciones con España, el contacto directo sea más y más intenso y habitual.

Las amenazas y crisis se multiplican a las puertas de Europa. Adoptan varias formas y requieren una respuesta contundente, coherente y colectiva por parte de la Unión y de sus Estados miembros. Francia, Alemania y España desempeñan en este marco un papel clave, como por ejemplo en el Sahel.

Nos enfrentamos juntos a la justicia social, a la transición ecológica y a la transformación digital, tres retos esenciales para el futuro de nuestras sociedades y de nuestra economía europea. Los tres países compartimos también la ambición de reforzar la unión económica y monetaria. Queremos además contribuir al fortalecimiento de una Europa cultural y educativa. Trabajamos para mejorar la aproximación de nuestros sistemas educativos, científicos y universitarios, en el espíritu del proyecto de universidades europeas. Promovemos también el estudio y la práctica de nuestras lenguas, y facilitamos la movilidad de artistas, pensadores y profesionales de la cultura.

Estos desafíos los compartimos Alemania y Francia con España. Brindan oportunidades para avanzar juntos y para dar un impulso a la Unión Europea. Así pues, para nosotros el aniversario del tratado del Elíseo es, sin duda alguna, un motivo de celebración, pero no para pararnos: Alemania, Francia y España deben trabajar juntas por una Unión Europea fuerte, soberana y solidaria: ¡Europa necesita un motor potente!

Leer el artículo en La Vanguardia

Última modificación: 24/01/2020

subir